domingo, 4 de septiembre de 2016

CONSUMO DE DROGAS EN AREQUIPA

El consumo de drogas como expresión dialéctica dela juventud en la sociedad actual

Pese a la abrumadora gestión publicitaria en materia de prevención, el consumo de drogas (ilegales o no) en la población adolescente aún constituye un problema social de primer orden a resolver. Si bien las últimas encuestas de 2002-2003 del Observatorio Español sobre Drogas indican un descenso del consumo de determinadas drogas, se han incrementado los casos de intoxicación aguda por cannabis, abuso de cocaína en la población adulta a partir de los 35 años y el poli consumismo de fin de semana.

En el caso del alcohol, los consumidores menores de edad cada vez son más jóvenes situándose la edad media en los 13 años. Estos resultados contrastan con el hecho de que la población juvenilse caracteriza por acceder con mayor facilidad a información sobre los efectos perjudiciales del consumo de drogas, especialmente las ilegales.
Es, precisamente,este papel meramente informativo-normativo el que se usa mayoritariamente en la publicidad preventiva del consumo de drogas mientras que la publicidad comercial de bebidas de alta graduación alcohólica es de carácter emotivo y persuasivo.
Adoptando esta última actitud, debemos pues repensar los mensajes publicitariosen materia preventiva y reorientar su eficacia en función de variables máspsicológicamente significativas.
El consumo de drogas puede describirse como una conducta psicosocial enmarcadaen un entorno socio histórico determinado. El contenido y las formas de consumojuvenil de drogas reproduce metafóricamente una dialéctica individuo-sociedad enla que se generan múltiples discursos a favor y en contra y que, inicialmente, sirvende base a los adolescentes para la expresión individual y grupal.
En el estudio de Stewart y Power, se constató un patrón diferencial de consumo de alcohol enlos americanos-europeos caracterizado por un consumo más normativo y socio ambiental que en el caso de los americanos-africanos, siendo el de estos un consumo solitario y dado en entornos laborales y escolares, claramente reflejandolos conflictos socio históricos de cada grupo    étnico. Pese a ser ampliamentereconocido la idea de que en la etapa adolescente las decisiones de consumir drogas son tomadas racionalmente en función de las consecuencias y el autocontrolKuther y Higgins, está claro que a la luz de las evidencias debemoslocalizar dicha racionalidad en aquellos mensajes que subyacen a la conductamanifiesta, muchas veces en vueltos en patrones irracionales.
Varios estudios coinciden en afirmar que las campañas publicitarias de prevención dedrogodependencias deberían detectar problemas emocionales en los jóvenes yanalizar el abuso de drogas como acto que facilita mecanismos de afrontamiento de dichos conflictos. Por lo tanto, una forma de diseñar la publicidad preventiva en materia de drogodependencias supone la consideración de los significados juveniles del actode drogarse, de las representaciones sociales que subyacen a dichocomportamiento.
Esto implica adentrarse en los mundos subjetivos y metafóricosde los jóvenes de hoy en día y analizar las corrientes de pensamiento que fomentandicho consumo. Como afirman Fleming, Harley y Little, los diseñadores   de los programas de prevención de drogas deben poseer un conocimiento profundode los puntos de vista mantenidos por la audiencia respecto del objeto de actitud y cambio conductual considerados.
En la investigación de Hanson (2002) se constatóque las creencias sirvieron de base para diferenciar a fumadores de los no fumadores y persuadir a aquellos de abandonar el hábito. Las representacionessociales serán obtenidas a modo de discursos encubiertos, a partir de los patronesactuales de consumo de drogas y en consideración con las vicisitudes del periodo adolescente y de la sociedad que les ha tocado en suerte.


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